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bursitis

Bursitis: Qué son y cómo tratarlas

En este post aprenderemos sobre las bursitis: qué son y cómo tratarlas. Veremos la importancia de las bursas a nivel anatómico y cómo cuidarlas.

 

¿Qué es una bursa?

 

Las bursas, también llamadas bolsas serosas, son unos saquitos llenos de líquido sinovial (articular) que se ubican en algunas zonas de la anatomía para reducir la fricción y la presión entre huesos y tendones.

 

Así, se pueden destacar la bursa subacromio-subdeltoidea en el hombro (origen frecuente de dolor al elevar el brazo por encima de la horizontal), la bursa olecraneana en el pico del codo, o las múltiples bursas presentes en la articulación de la rodilla.

 

bursitis

 

Entonces, ¿a qué llamamos bursitis?

 

Cuando las bolsas serosas se someten a una presión excesiva, a una contusión o a una irritación prolongada, por ejemplo, se desarrolla un proceso inflamatorio que hace que se inflamen y duelan. Entonces, cuando realicemos un gesto que las comprometa, se desatará un dolor agudo en la zona de la bursa.

 

Muchas veces se acompaña de un aumento de la temperatura a nivel local (si tocas, la piel de la zona está más caliente) y una hinchazón perceptible a simple vista.

 

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¿Cómo se diagnostica?

 

Para saber si hay una bursitis u otra patología, el profesional sanitario se guiará por la clínica descrita por el paciente, la exploración física (palpación, pruebas funcionales) y a veces con diagnóstico por imagen (ecografía, resonancia magnética…).

 

Los fisioterapeutas no podemos diagnosticar una bursitis (es una cuestión de competencias, eso le corresponde al médico), pero disponemos de recursos para valorar si puede haber alguna lesión en esta estructura.

 

A menudo las bursitis acompañan a las tendinopatías por la estrecha relación que guardan bolsas serosas y tendones. Recordemos que las lesiones rara vez vienen solas, ya que el cuerpo funciona en conjunto y no por estructuras separadas.

 

¿Cómo se tratan?

 

A nivel farmacológico, el médico muy probablemente lo primero que haga sea recetarte algún antiinflamatorio no esteroideo (como el ibuprofeno).

 

Además, es de obligado cumplimiento que apliquemos hielo en la zona durante cinco minutos cada dos horas (ya sabéis, siempre que sea posible).

 

Tanto el ibuprofeno como la aplicación de hielo van encaminados a la disminución de la inflamación, pero también es importante dar con la causa de la lesión.

 

Si el motivo es por una contusión, es muy probable que con el tratamiento descrito hasta ahora se acabe pasando. Si después de una semana ves que no se te ha quitado, ve a que te lo mire un profesional.

 

Pero si el origen es muscular, tendinoso, biomecánico…, lo suyo es que un especialista te trate tanto la bursa como especialmente la causa que ha provocado la inflamación. Por ejemplo, a veces la subacromio-subdeltoidea se inflama por una sobrecarga del músculo deltoides; en ese caso, habría que trabajar el deltoides y todas las estructuras musculares y tendinosas que puedan interferir, así como analizar las causas que han provocado esa sobrecarga muscular y reeducar en unos patrones de movimiento más adecuados.

 

En última instancia, se puede realizar un drenaje del líquido sinovial si la inflamación es severa y muy limitante y dolorosa.

 

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Conclusiones

 

Si bien hay lesiones que uno puede autodiagnosticarse y tratarse con gran facilidad la bursitis no suele ser una de ellas, por lo que conviene siempre consultar con un profesional sanitario que te asesore y ataje el problema cuanto antes.

 

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