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Compañías de seguros en la práctica clínica

Desde que abrimos el centro hace escasas semanas, he recibido la misma pregunta unas cuantas veces, “¿Por qué no trabajamos con compañías de seguros?”, y bueno, pues he querido exponer estas razones de manera pública para que lo lleguéis a entender.

Lo primero, quiero aclarar que este post no es una crítica hacia las sociedades médicas ni hacia el trabajo de otros compañeros fisioterapeutas. Cada uno tiene sus métodos, yo tengo los míos, y creo sinceramente que son incompatibles con este tipo de colaboraciones.

Hay cada vez más competencia entre las distintas compañías de seguros y, en estos tiempos de crisis, lo que han decidido muchas es competir en cuanto a precios. Al cobrarte menos por tu póliza, su ganancia es menor, por lo que disponen de menos recursos económicos para cubrir vuestras prestaciones, lo que repercute en que cuando vas al fisio del seguro, éste también recibe menos remuneración por tratarte.

balance negativo

Al final, el resultado principal de todo esto acaba siendo que para que a la clínica le salga rentable económicamente hablando colaborar con la compañía de seguros, tiene que tratar una media de ocho pacientes cada hora (cifra no oficial extraída de mi propia experiencia personal). Y esto explica la canción que tantas veces escucho en la consulta: “es que fui al fisio de la mutua y no me tocaron, solo me pusieron calor y corrientes”. Porque si no, es físicamente imposible abarcar tal volumen de trabajo.

Bien es cierto que no en todas las compañías se funciona así. Pero el siguiente hecho sí que es común a todas las que he conocido: las exigencias al centro colaborador. El centro necesita cumplir unos requisitos mínimos en cuanto a instalaciones, gimnasio, máquinas de electroterapia… Y, lo que más nos duele a los fisios, pautas por un médico rehabilitador o un traumatólogo (que pase consulta en la clínica). O sea, no solamente su prescripción, sino también se tiene que meter en qué tratamientos aplicamos (esto da para otra entrada, lo sé, tal vez la haga).

Mi experiencia al cuidado de la salud de miles de pacientes me dice que como mejor se me da curarlos es con mis propias manos y con la prescripción de ejercicios (que previamente enseño en consulta y compruebo en las revisiones que se realizan correctamente) así que de esta forma es comprensible que no me guste mucho ocupar camillas con personas recibiendo un poco de calor, cuando este calor se lo pueden aplicar en su casa siguiendo mis pautas y ahorramos tiempo y dinero todos.

fisioterapia en pierna

En definitiva, es una cuestión de los diferentes enfoques de la fisioterapia y de cómo gestione cada profesional su tiempo y sus recursos. Al final cada paciente es diferente, y hay a quien le funcionan mejor unos métodos que otros. Totalmente válido y respetable.

Y a ti, ¿qué es lo que mejor te funciona en la consulta de tu fisioterapeuta?

Autora del post: Débora Uría, fisioterapeuta Clínica Axis Fuenlabrada

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