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que hacer ante un esguince de tobillo

Qué hacer ante un esguince de tobillo.

A continuación os indicaré qué hacer ante un esguince de tobillo, ya que ahora estamos en esa época del año en la que salimos más, usamos calzado poco ergonómico y somos más propensos a torcernos el pie. Os explicaré qué es un esguince, cómo se ocasiona, qué medidas de urgencia son más recomendadas y la actuación que hacemos dentro del campo de la fisioterapia. Todo de manera sencilla y clara.

Definición de esguince

Un esguince es una lesión de los ligamentos (son “tiras” que unen un hueso con otro para dar estabilidad a una articulación. No confundir con los tendones, que son la parte del músculo por donde éste se agarra al hueso para hacer palanca y moverlo). En función de la gravedad de la lesión, los clasificaremos en tres grados:

esguince tobillo

Esguince Grado I: Cuando sometemos al ligamento a un estiramiento, y éste se inflama y pierde parte de su capacidad de “sujección”. Es lo que coloquialmente conocemos como torcedura.

Esguince Grado II: Existe una rotura parcial del ligamento. Por lo general, suele aparecer hematoma en la zona o incluso por debajo. Por ejemplo, en un esguince de tobillo grado II es muy típico ver el morado en la cara lateral del pie, llegando casi hasta el dedo.

Esguince Grado III: La rotura del ligamento es total. Cursa con hematoma, inflamación y lo que llamamos impotencia funcional, es decir, falta de fuerza y/o movilidad, no puedes caminar con normalidad. Por regla general, este grado de esguince se suele arreglar con cirugía, así que todo lo que os cuente a continuación será aplicable en los grados I y II.

Mecanismo de lesión

En el tobillo, los esguinces pueden ser de ligamento lateral interno o externo. Si bien el interno suele ser más duro de curar y más doloroso, el externo es el más frecuente. Dentro de este último, encontramos tres fascículos, que nos gusta llamar anterior, medio y posterior. Esto explica que ante distintos esguinces en un mismo tobillo, sintáis dolor en zonas diferentes y tengáis sensaciones distintas.

La forma más frecuente de lesionarse los ligamentos es por un estiramiento brusco de los mismos, es decir, doblando la articulación de golpe, de manera que no damos tiempo a nuestro cuerpo a reaccionar para evitar la lesión. Por eso, lo más normal es hacerse un esguince torciéndose el pie al caminar o pisar un bache, o usando zapatos de tacón con poca estabilidad.

mecanismo de lesion esguince de tobillo

Pero no siempre podemos identificar ese momento en el que todo falla y nos lesionamos. A menudo el ligamento se va inflamando paulatinamente por un mal calzado, una marcha inadecuada, o por empezar a caminar o correr más de lo que solíamos. Cuando esto sucede, notamos un dolor que aumenta progresivamente, a veces incluso al estar inflamado nos propicia un grado II (recordad, rotura parcial) con mayor facilidad.

¿Qué hacer cuando te tuerces el tobillo?

Si crees que puedes tener un esguince, lo primero que tienes que hacer es ponerte hielo (consulta aquí cómo). Después, llama a tu fisio de confianza u observa la evolución del pie. Si se inflama mucho, realiza baños de contraste (en el mismo enlace de antes puedes ver cómo) para que la inflamación vaya bajando. Si aparece hematoma, lo más problable es que estemos ante una rotura parcial. Si puedes caminar, camina, con normalidad, sin cojear y sin muletas, y sin ponerte ninguna tobillera.

Si cojeas, puedes agravar la lesión. Si usas muletas o tobillera, inhibirás la musculatura de peroneos y gemelos, que son las que se encargan de estabilizar tu tobillo cuando el ligamento falla. Es muy importante no inmovilizar la zona, por eso no recomiendo acudir a un hospital, porque te expones a que te escayolen y te quedes con un esguince mal curado para toda la vida (que genera una alta probabilidad de repetirse de vez en cuando).

Si pasadas unas horas desde la torcedura ves que es imposible caminar, ni con normalidad ni con cojera, que se te dobla y te caes, o ves muy inflamado el lateral del pie, ahora sí recomendaría ir a que te hicieran una radiografía para descartar que haya una fractura de peroné o del quinto metatarsiano (vamos, algo de huesos).

que hacer ante un esguince

Una vez confirmado el diagnóstico de esguince, los tres primeros días se van a centrar en bajar la inflamación. Geles antiinflamatorios, aplicación de hielo (cada dos horas) y baños de contraste (tres veces al día) serán las mejores opciones de que dispones. Aunque te parezcan inútiles, haciendo esto, cuando vayas al fisio pasados esos tres días podrá trabajar mejor, te dolerá menos y requerirás de menos sesiones para curarte.

Si consideras necesario tomar algún antiinflamatorio porque no aguantas más (ten en cuenta que estos suelen camuflar el dolor, de forma que a veces dejamos pasar una lesión porque vamos bien sedados) hay estudios que demuestran que la cafeína combinada con el ibuprofeno ejerce un mayor efecto analgésico.

¿Puedes ir a tu fisioterapeuta antes de estos tres días? Sí, de hecho deberías al menos dejar que te lo vea y lo valore. Por lo general, en este periodo de tiempo las técnicas que él/ella emplee van a estar encaminadas también a bajar la inflamación y favorecer la cicatricación. Además, si requieres de algún tipo de vendaje funcional, compresivo o neuromuscular te lo podrá poner.

Abordaje en fisioterapia

Como decíamos, durante los primeros días, lo que dura el periodo inflamatorio de la lesión, el tratamiento va a ir encaminado a disminuir la inflamación y estimular la cicatrización del ligamento. Para eso, se puede servir de todos estos recursos (y alguno más, ya en función de las preferencias de cada profesional):

esguince de tobillo

*Drenaje linfático manual: son técnicas de masaje superficial para eliminar el líquido acumulado.

*Masaje suave: en la musculatura cercana, ya que tiende a contracturarse, y sobre el ligamento dañado, muy suave, para estimular el aporte sanguíneo y la cicatrización.

*Vendaje: compresivo o neuromuscular, si lo considera oportuno.

*Crioterapia: aplicación de hielo por su efecto antiinflamatorio.

*Ultrasonidos: por su efecto sobre la inflamación y porque estimula la cicatrización.

*Magnetoterapia: estimula la regeneración tisular.

*Movilizaciones/manipulaciones: para recolocar el astrágalo, que suele bloquearse después de un esguince.

Como podéis ver, muchas de estas técnicas comparten los efectos; es por esto que si vas al fisio es poco probable que te las aplique todas, sino que actuará en base a su experiencia y su criterio, su habilidad y los recursos de que disponga. No pasa nada. Yo por ejemplo, que trabajo más de forma manual, utilizaría el drenaje linfático, el masaje y las movilizaciones, y terminaría la sesión con el hielo.

Una vez pasada esta fase inicial inflamatoria, y puesto que ya se va formando tejido cicatricial en el ligamento, es el momento en el que trabajamos directamente sobre éste, con masaje transverso profundo, para reorganizar el tejido nuevo, aumentar el aporte sanguíneo (que es fundamental para la cicatrización y la eliminación de toxinas en la lesión) y devolverle al ligamento su longitud y su función.

Además, se puede combinar con cualquiera de las técnicas de la fase anterior para un tratamiento más global, especialmente a nivel muscular y de movilizaciones. Si la inflamación persiste, hielo; si ha remitido, se puede poner calor para que el ligamento se regenere más rápido.

Entrenamiento posterior

Una vez recuperado ese ligamento, es muy importante volver a trabajar la fuerza del tobillo y lo que llamamos propiocepción.

La propiocepción es la capacidad que tenemos de distinguir la posición de nuestras articulaciones sin necesidad de mirarlas. Esto se logra, en parte, porque los ligamentos y los tendones son capaces de detectar el grado de estiramiento que sufren. Ante un elongamiento suave y controlado no sucede nada, pero cuando lo estiramos bruscamente (al torcernos el tobillo), nuestro sistema nervioso actúa rápido devolviendo el pie a una posición estable.

Pues bien, después de un esguince, este mecanismo se ve alterado porque nuestros ligamentos y tendones están aletargados en cuanto a percibir este riesgo. Por eso es tan importante trabajarla bien. ¿Cómo? Con todo ejercicio que se te ocurra de inestabilidad (controlada) y equilibrio. A continuación te sugiero algunos para la fuerza y la propiocepción:

Pata coja: En función del grado de estabilidad que encuentres, puedes trabajar colocándote sobre un pie simplemente, o desde esta posición hacer sentadillas, puntillas, lanzar y recibir una pelota… Cualquier gesto que te desequilibre es bueno. Hazlos con un apoyo de emergencia cercano, como una pared o una silla, por si necesitaras usarlo.

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Puntillas: Caminar de puntillas, para alante y para atrás, o hacer series de subir y bajar los talones (colocarte de puntillas y normal) de forma lenta.

Plano inestable: Puede ser un medio balón, una pelota, cualquier plataforma en la que puedas subir un pie y que te inestabilice. Aquí, con el pie sano en el suelo y el pie a rehabilitar en dicho plano inestable, la dificultad de nuevo la marcará tu propia sensación de seguridad. Desde solo aguantar, hasta ir cambiando el peso del cuerpo a cada pie, lanzar y recibir una pelota, hacer sentadillas, o intentar despegar el pie del apoyo en el suelo.

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Caminar sobre diferentes terrenos: Por último, pero el más sencillo de todos, caminar sin calzado por diferentes tipos de pavimento: suelo liso, arena, césped, piedra… De esta forma estimularemos la propiocepción a medida que fortalecemos los tobillos.

Conclusión

Salvo los casos en que sea necesario pasar por quirófano, un esguince se cura con movimiento y carga. Nunca hay que inmovilizarlo, y cuanto antes te pongas a tratarlo, mucho mejor.

Autora: Débora Uría Rivas. Fisioterapeuta Clínica Axis

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