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causas de la fascitis plantar

Fascitis plantar: causas frecuentes

La fascitis plantar es una dolencia de la planta del pie, que principalmente duele en frío (al levantarnos por la mañana, o después de un rato sentado/a…) y se va calmando cuando nos ponemos en movimiento.

Es un dolor muy invalidante, que puede ascender a modo de “calambre” hasta la rodilla y, si la lesión se mantiene durante largo periodo de tiempo, puede alterar nuestra mecánica de la marcha y generar así problemas a nivel de rodillas, caderas, pelvis y espalda, por lo hablar de la pierna “sana”.

Dolor fascitis plantar

Resumen anatómico de la planta del pie

Como ya sabéis, el pie humano consta de los huesos del tarso (el del talón y otros), el metatarso y los dedos. Además, recibe la inserción de numerosos tendones de musculatura que viene desde la pantorrilla, como pueden ser los tibiales, los peroneos, gemelos y muchos más.

El pie es la base de nuestra sustentación al caminar erguidos. Por tanto, son la única superficie sobre la que descansan los 50, 60, 70, 80 kilos o los que pesemos. Y este hecho es muy importante, porque la superficie sobre la que apoyamos es más bien pequeña, de ahí que si no la cuidamos pueda llegar a verse alterada y dolernos.

vision de pie

Como forma de ayudar a transmitir todo este peso a lo largo y ancho de la planta del pie, y de facilitarnos los movimientos que hacemos al caminar, existe lo que llamamos la bóveda plantar o puente.

¿Por qué aparece la fascitis plantar?

Cada persona es un mundo y cada pie cuenta una historia. Por eso, siempre es conveniente analizar y estudiar a cada individuo para averiguar la causa de su lesión. Entre las más frecuentes, encontramos:

Espolón calcáneo:

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Bueno, en este caso nos encontramos un poco en esa tesitura. A veces, tener un espolón en el talón (es un crecimiento óseo que se clava al caminar) hace que la zona de presión se inflame y se desarrolle una fascitis plantar. Otras veces, es la misma inflamación y tensión de músculos, aponeurosis, etc, la que estimula el crecimiento del huelo del talón y nos genera el espolón.

radiografia talon

Sea cual sea el caso, tenemos dos opciones:

  1. Probar con ejercicios, tratamientos de fisioterapia y aplicación de frío para aliviar la fascitis, ignorando así la presencia del espolón y manteniendo este estado con un buen fortalecimiento de piernas y pies.
  2. Si hemos probado todo lo anterior y no mejoramos absolutamente nada, y el dolor es muy invalidante, el traumatólogo se plantea el tratamiento quirúrgico del espolón.

Patología de tríceps sural (gemelos y sóleo):

El tríceps sural está compuesto por gemelo interno y gemelo externo, que se inician en el fémur a la altura de la rodilla, y el músculo sóleo, que comienza en la tibia. Estos músculos se juntan formando el tendón de Aquiles, que atraviesa la articulación del tobillo y se inserta en el hueso calcáneo (talón).

tendon tricpes sural

Por encima de estos músculos, encontramos lo que se llama aponeurosis o fascia, que es como una segunda piel que cubre nuestra musculatura. Pues bien, hay fibras de esta fascia que están íntimamente relacionadas con el tendón de Aquiles y a la vez, con la fascia plantar (en la bóveda o puente).

Es por todo esto, que ante una tendinitis del Aquiles o una sobrecarga mantenida o contractura de los gemelos o el sóleo, pueden crear más tensión a nivel de la inserción y transmitirla hacia la fascia plantar, lo que se traduciría en un aumento de tensión de ésta, así como una inflamación y, lo más importante, mucho dolor.

Si ésta fuera la causa de nuestra fascitis, aparte de tratarnos el pie, deberíamos poner a punto nuestra pierna y tendón de Aquiles, porque si no los arreglamos, volvemos a lesionarnos el pie de nuevo.

Alteración de la bóveda plantar o puente:

Principalmente debido a un calzado inadecuado, que nos aplane el pie o, más bien al contrario, nos lo encorve más aún. Por ejemplo: las zapatillas tipo VANS, las bailarinas, las chancletas, los zapatos con mucho tacón o plataforma, las botas y zapatos planos que no mantienen la forma del puente…

huesos del pie en tacon

Todo esto puede funcionar de dos maneras:

  1. Bien aplanando el pie: lo cual sobreestiraría y tensaría la musculatura y fascia de la planta del pie, que secundariamente acabaría generando dolor, tensión e inflamación a nivel del talón.
  2. Bien encorvando demasiado el pie: lo cual crearía muchos acortamientos musculares y contracturas, puntos gatillo miofasciales, y por consiguiente, de nuevo mucha tensión en planta del pie y talón.

Conclusión:

Hay muchas formas de generarse una fascitis plantar y otras muchas formas de tratarlas. Lo más importante es un diagnóstico adecuado y un enfoque personalizado para cada paciente. Así que, si crees que puedes padecer esta lesión, no dudes en consultarlo con tu personal sanitario.

Autora del post: Débora Uría, fisioterapeuta Clínica Axis Fuenlabrada